26/05/2023 Página 12 - Nota - El País - Pag. 2

Cristina Kirchner llamó a la militancia a tomar en manos la campaña
“Hay que ponerle carita fea a los que tienen mucho”
Melisa Molina
Ante una multitud que cantó “¡Cristina Presidenta!” bajo la lluvia, a 20 años de la asunción de NK, la vicepresidenta planteó ejes programáticos en el inicio de campaña. Del litio a la Corte.

Volvió a la Plaza. Sobre el escenario volvió a establecer un diálogo de cara con los miles que se congregaron bajo el agua. Arrancó media hora antes y escuchó cuando le respondieron “¡Patria si, Colonia no!” al hablar de litio, soberanía y recursos naturales. Les pidió que vuelvan a saludarla con fuerza en el comienzo y esta vez hizo silencio cada vez que le cantaron el “¡Cristina Presidenta!” en una Plaza que por primera vez trasladó a la calle el último hit de las redes: “Una más y no jodemos más”. Como en 2015, Cristina Fernández de Kirchner volvió a poner el futuro en manos de la militancia. En bondi, en subte, en bici. “Basta de pedirle al otro que haga cosas que nosotros no estamos dispuestos a hacer –dijo–.
Hay que romperse lo que hay que romperse y lo tienen que hacer todos y todas”.
A 20 años de la asunción de Néstor Kirchner, CFK homenajeó a su compañero y exPresidente.
Dio un mensaje de unidad; estableció los cuatro ejes que debe tener un programa de gobierno peronista, subrayó la necesidad de revisar el acuerdo con el FMI, le apuntó al Poder Judicial y convocó a la Plaza para lo que viene.
Miles y miles la escuchaban bajo la lluvia a tan solo un mes del cierre de listas en un escenario que dejó planteado políticamente su centralidad y escenificó que ella será eje del armado electoral.
A su lado, estuvieron dirigentes de todos los sectores del oficialismo.
Y aunque la vicepresidenta no habló de candidaturas, ubicó detrás suyo en primera línea, a izquierda y derecha, a los que suenan presidenciables: Sergio Massa, Eduardo “Wado” de Pedro y Axel Kicillof.
En el escenario estuvo su hijo y líder de La Cámpora, Máximo Kirchner, con sus hijos –nietos de Cristina–; su cuñada y gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner. Hubo miembros del gabinete de Néstor Kirchner: Nilda Garré, Carlos Zannini, Daniel Filmus y Oscar Parrilli.
Intendentes bonaerenses, sindicalistas como Hugo Yasky de la CTA y Pablo Moyano de la CGT; Juan Grabois, Estela de Carlotto y Taty Almeida, entre otros. Sólo un gobernador, además de Alicia Kirchner: Ricardo Quintela de La Rioja. Sorprendió la presencia de parte de la “mesa chica” del Presidente, entre ellos Juan Manuel Olmos, Gabriela Cerruti y Victoria Tolosa Paz. Alberto Fernández viajó a Chapadmalal después del Tedeum, y no asistió a la Plaza.
Agustín Rossi, también anotado en carrera presidencial estuvo pero evitó el escenario.
Cuando todo concluyó varios sostenían que se trató de un discurso para cerrar filas, mostrar la centralidad de CFK y hacer tiempo para tomar una definición lo más cerca posible del cierre de listas. Antes y después del acto, la vice permaneció en un espacio montado especialmente detrás del escenario. Se reunió con su hijo y sus nietos, también con Kicillof, Massa, De Pedro, Zannini, Parrilli, Alicia Kirchner y el “Cuervo” Larroque.
“La oposición está en crisis y todos peleados y ella junta a todo el peronismo sin importar el sector. Es la única que puede hacer esto”, decía uno de los congregados mientras observaba la desconcentración. “Macri se bajó de una posible candidatura y fue una fiesta –dijo–. Ella se bajó tres veces y la gente está triste y viene para pedirle que por favor sea ella”. Otros decían que “CFK pidió que el sistema político ponga la cara”, y que, aunque no habló de candidaturas, “los candidatos que estaban en el escenario juegan en tándem y están ordenados”.
El discurso En el primer tramo, CFK habló del gobierno de Néstor Kirchner.
“Fuimos los kukas los que pagamos los depósitos a plazo fijo con el Boden 12. ¡Anoten! –dijo– ¡Genios de la economía! Garparon la de ustedes los perucas”.
Luego, puntualizó: NK “decidió, junto al compañero Lula Da Silva, pagar al contado la deuda con el FMI”. Cuestionó a la oposición, remarcó que Mauricio Macri “entregó un país endeudado con dos dígitos de desocupación” y defendió su segundo mandato.
En ese momento defendió, también, del gobierno de Fernández.
“A pesar de los errores, equivocaciones o diferencias –remarcó–, este gobierno es infinitamente mejor de lo que hubiera sido otro de Macri”. Antes, cuestionó: hay crecimiento, dijo, “pero se lo llevan cuatro vivos”. “Para distribuir el ingreso muchas veces hay que ponerle carita fea a los que tienen mucho. ¿O por qué se creen que en mi segundo gobierno pudimos llegar al 51 por ciento? ¿O por qué creen que me odian, me persiguen y me proscriben? Porque nunca fui de ellos ni lo voy a ser hagan lo que hagan: me quieran matar, meter presa, nunca voy a ser de ellos.
Yo soy del pueblo”, lanzó.
Entre tanto, volvían los cantos.
“Una más”, repetían. Ella dijo que la tarea es el programa: “Es necesario construir organización, profundidad sectorial en los sindicatos, en las fábricas. Una sola persona no puede. Tiene que haber cuadros que tomen la posta y lleven adelante el programa de gobierno que necesita la Argentina”.
Y planteó los cuatro ejes.
Primero, el FMI. “Si no logramos que ese programa que el FMI impone a todos sus deudores sea dejado de lado y nos permita elaborar un programa de crecimiento va a ser imposible pagarlo”, indicó.
Dijo que debe haber unidad para plantear que “fue un préstamo político y política también tiene que ser la solución”. Allí re tomó algo de La Plata: “En todo caso que lo aten a un porcentaje de exportaciones pero, que dejen de querer dirigir la política y clausurarnos la industrialización y convertirnos únicamente en proveedores de materia prima”.
Segundo, “una alianza entre lo público y lo privado” para regular recursos estratégicos como el gas y el litio sin perder soberanía. A los que critican la experiencia de Bolivia y de Chile que declararon el litio recurso estratégico, les dijo: “¡Pero qué vocación de colonia, hermano! ¡Qué vocación de volver a ser Potosí, ponete en la cabeza ser Malasia, ser Corea pero, no volver a ser Potosí por favor!”.
La Plaza respondió. Y ella avanzó con el tercer punto. El pacto democrático quebrado desde el intento de magnicidio: evitar la violencia política. “Cuando escucho y dicen: hay que acabar con el peronismo o el kirchnerismo, por favor, ¿por qué tenemos que llegar al exterminio del otro si con ganarle alcanza? Se los digo como parte de una generación que fue devorada en la vorágine de la violencia política”, apuntó. Cuarto, el Poder Judicial. “Hay que volver a darle al país un Poder Judicial porque este se ha evaporado entre las tramoyas de una camarilla indigna para la historia de la Argentina”, lanzó CFK. Describió a la Corte como un verdadero “mamarracho”, dijo, y llamo a repensar el diseño.
“Empecemos a cumplir la Constitución, investiguemos la deuda, investiguemos a sus responsables.
Es hora de que las instituciones no estén para cuidar los intereses de las corporaciones sino la de todos los argentinos”, pidió.
Por último, con tormenta y truenos intensos sobre la Plaza, envió un mensaje a la militancia: “Quiero convocarlos para que cada uno y una, en su lugar de estudio, en el trabajo, en la calle, en el bondi o en el subte, cuente quiénes son los verdaderos responsables de la situación que vive la Argentina en materia de endeudamiento, de falta de dólares, de corridas, para que esta vez la gente pueda decidir con claridad pero, sobre todo, con información”.
Así dejó la quinta pata del programa.

“Quiero convocarlos para que cada uno y una cuente quiénes son los responsables de la situación que vive la Argentina”.

Desde el escenario, CFK no habló de candidaturas, pero ubicó detrás suyo a los que suenan presidenciables.


Menciones: cpol2 ejesapp


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